A este lugar adonde no se sabe si comienza el ocaso o si ya se ha desvanecido la noche. A esa línea, delgada e infinita, que lo rodea todo, atando los nudos de la luz con las cuerdas de las sombras. A ese, y a este lugar, bienvenid@.
No siempre se escribe a la luz. A veces, es en la penumbra que nace la más casta iluminación. Esa, que pide y puede acompañar a quien así lo permite.
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